No Teman

Queridos hermanos: ¡Alaben al Señor, porque Él es bueno, porque para siempre es Su misericordia!

Jesús en Mateo 24 hizo una declaración indignante, desde el punto de vista del sistema religioso del momento, que ninguna de las piedras del templo permanecería en relación mutua, sino que todas serían derribadas. Por supuesto esto llamó la atención de sus discípulos y le preguntaron cuándo sucederían estas cosas, cuál sería la señal de su venida y cuál sería la señal del fin de la era. Ninguna de estas tres preguntas era insignificante, pero Jesús en respuesta les detalló varias cosas para ellos especialmente descritas en los versículos 4-8. Luego agrupó todas estas cosas y las llamó “el principio de dolores”. Algo nuevo estaba naciendo en la tierra y estas cosas que mencionó serían los indicadores. Entre estas cosas estarían naciones levantándose contra otras naciones, reinos contra reinos y pestilencias. Claramente les indicó que habría conflictos en la esfera natural y en la esfera espiritual, con un fin definitivo a la vista. Hablaremos al respecto más adelante. Mateo menciona pestilencias, aunque esta palabra no está en la mayoría de las versiones griegas, pero Lucas 21:11 lo confirma. No es una palabra común, pero a menudo se usa en inglés para referirse a una enfermedad persistente y mortal que afecta a toda una comunidad entera. Apocalipsis 6:1-8 nos da el relato de cuatro notorios jinetes del apocalipsis que toman lugar desde la tierra, traen hambre sobre la tierra y entre otras cosas destruyen a los que están en la tierra por medio pestilencia o des- alivio. No necesitamos ir muy lejos para darnos cuenta de que algo ha sucedido en la tierra que ya ha resultado en un gran des- alivio entre los habitantes de la tierra.

Hay un conflicto mayor en los cielos conforme incrementa la batalla por supremacía entre los poderes presentes de los cielos y otra fuerza que presentemente se está levantando en la tierra con poder y grande gloria (Mateo 24:29-30). El instrumento principal de las fuerzas que han controlado las ondas de radio es el potente principado de temor, el cual por sí solo es letal (Lucas 21:25-28). Pero solo lo es para aquellos que se encierran en las cosas presentes EN PROCESO en vez del destino o resultado prometido. ¡Tu redención, tu liberación está cerca!

Las noticias presentes del corona virus han tomado el control en toda la tierra. Las naciones están reaccionando y sacudiendo, y la atención de todos está enfocada en este mal des- alivio, siendo que son los principados y potestades los que se están sacudiendo por el espíritu del Señor Soberano que presentemente gobierna sobre todos los asuntos de la tierra y del mundo. Cosas que no tienen una explicación lógica continúan sucediendo, mientras tanto, hombres y mujeres, principados y potestades pierden el control sobre geografías y reinos que han controlado por milenios. Solo pocos se dan cuenta de que la agenda divina está cumpliéndose puntualmente a la vez que personas que no han sido reconocidos antes ahora comienzan a emerger. El primer caballo de Apocalipsis 6 era un CABALLO BLANCO que salió como vencedor y para seguir venciendo. Hasta que los cielos se abren en Apocalipsis 19:11-16 para revelar que el que está sentado en el caballo es EL VERBO DE DIOS y se manifiesta como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES (Apocalipsis 19:11-16). La palabra del Señor continúa rigiendo y reinando sobre todas las naciones de la tierra y sobre todos los reinos del mundo y no hay otro gobierno que pueda tomar el lugar del DIOS ALTÍSIMO.

Yo reto a los santos del Señor a permanecer firmes bajo LA SOMBRA DEL TODOPODEROSO (Salmo 91:1), sin ser movidos por los ruidos que vienen con la pestilencia. Nosotros también debemos hablar a las tormentas y a los vientos y decirles “Cállense”, tal como Jesús le habló a la tormenta en Marcos 4:35-5:20. No podemos cruzar al otro lado sin enfrentar oposición significativa por parte de los principados y potestades que controlaron esas dimensiones por muchas estaciones. No podemos ir de la iglesia al reino sin desalojar y remover esos poderes que han gobernado en los cielos. Las conexiones entre los montes y los sepulcros tienen que romperse (Marcos 5:5; Lucas 8:27-33). Tienen que ser enviados de los sepulcros al ABISMO.

David, el salmista estaba pasando un tiempo de mucho ataque cuando huía de Saul y sus ejércitos (Salmo 34), pero él tuvo que voltear al Señor. Declaró; busqué al Señor, y él me oyó, y me libró de TODOS MIS TEMORES. Y más adelante, en victoria él haría una declaración que se convertiría en un principio eterno para el pueblo de Dios por toda la eternidad. Fue él también quien declaró en un momento de revelación excepcional: Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón. Aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he deseado del Señor, esa buscaré; que pueda habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en su templo. PORQUE ÉL ME ESCONDERÁ EN SU TABERNÁCULO EN EL DÍA DEL MAL, ME OCULARÁ EN LO RESERVADO DE SU MORADA; SOBRE UNA ROCA ME PONDRÁ EN ALTO. Y ahora levantará mi cabeza SOBRE MIS ENEMIGOS QUE ME RODEAN, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a mi Dios (Salmo 27:1-6).

Yo les animo a que caminen en sabiduría especialmente en esta estación. Tomen todas las protecciones naturales necesarias, tales como lavarse las manos frecuentemente, y ser cuidadosos en cuanto a las reuniones. Nosotros, pueblo del reino, por naturaleza damos abrazos y besos, pero en este tiempo debemos caminar en sabiduría al respecto y ser cuidadosos en cuanto a saludos excesivos. Sin embargo, no caminen en temor, sino en la confianza de la protección del Señor.

Pronto les escribiré otra carta acerca de cómo deben ver la recesión económica que está ya en la tierra. Pero les animo a que continúen en valentía confiando en el Señor.

¡SHALOM!

John M. Boney

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