El Principio de la Ley de Alineación

Aquellos que Dios usará tendrán cierta condición del corazón. Pero todos los retos que vienen, vienen por una razón, porque Dios tiene algunas personas a las que Él está buscando y un pueblo a través del cual Sus propósitos serán cumplidos. Recuerden que le dijo a Josué, “tienes que prepararte para un nuevo estilo de vida, una nueva forma de operar”. No puedes continuar juzgando en base a tu experiencia o tu antigua revelación.
Cualquiera que ha bebido el vino añejo dirá que es mejor que el nuevo. La única razón por la que dices eso es porque aún sigues borracho. Tienes que deshacerte de esas cosas viejas para que puedas evaluar las cosas desde un punto de vista totalmente nuevo. Dios está diciendo: “Voy a hacer muchísimas cosas nuevas”. Yo sé que por mucho tiempo hemos estado hablando de una nueva estación, una nueva estación, una nueva estación, y algunos de ustedes están diciendo “ah, pues, ya hemos escuchado eso antes”. ¿Es posible que Dios ya esté haciendo algo nuevo, pero que te haya pasado desapercibido?
Ahora bien, el hecho de que ores mucho, que leas mucho la palabra, el hecho de que estés lleno del Espíritu, cualquiera de estas cosas o todas juntas… Porque se requerirá de una nueva palabra… Déjenme cambiar esto un poquito. Tiene mucho que ver con tu oído. Muchas veces Dios habla algo nuevo y tú dices “Eso ya lo sabía. Dios me lo dijo hace 15 años…” Entonces dices que no es algo nuevo. Es nuevo porque esta es la estación en la que Dios ha elegido decirlo, así que necesitamos hacerte un lavado cerebral para que puedas recibir lo nuevo. Ahora es, no porque la manera en que hemos operado en el pasado sea muy mala, sino que simplemente hay un descubrimiento progresivo del propósito de Dios para la humanidad y aquellas cosas que Dios ha preservado específicamente para revelación en esta estación ahora y no antes, necesitamos recibirlas como tales.

Mientas estás bajo construcción estás activamente cumpliendo el mandato. No estés esperando a tener toda la verdad, opera con la verdad que ya tienes. Entonces Dios puede aumentarla pero si no estás usando lo que ya tienes, no puedes encargarte de más. A causa de tu propia falta de entendimiento y revelación, antes de la aplicación queremos una iglesia perfecta. No estoy glorificando la imperfección, pero en cada iglesia, después de cierto tiempo la gente comienza a definir uno al otro, reprender esto y aquello, pero si quitamos el enfoque de lo que Dios demanda y lo ponemos en unos a otros, el diablo puede meterse entre nosotros, y en vez de tener guerra externa tenemos guerra interna.

Cuando estás involucrado en la guerra externa no tienes tiempo de involucrarte en la guerra interna. El enfoque no está en las imperfecciones de los hermanos, porque Dios a menudo usa gente imperfecta para cumplir su propósito. Recuerden a Gedeón, ese varón esforzado y valiente. Recuerden que él fue a quien Dios eligió para dirigir a su pueblo. Deberían leer Génesis 6, que él tampoco era muy bueno. Cuando el ángel de Dios confrontó a Gedeón le llamó varón esforzado y valiente. ¿Por qué haría eso justo cuando estaba escondiéndose del enemigo? La cosa es que había una tarea asignada a él en la cual Dios se estaba enfocando, no en su presente inhabilidad, sino en la tarea que se le había asignado. “Gedeón, eres un varón esforzado y valiente –tienes algunos problemas, pero eso no es problema por ahora”.

Una de las razones por las que nuestro éxito está limitado es porque hemos estado preparando gente para el ministerio de la iglesia en vez del ministerio del Reino. El enfoque de la iglesia no es interno, sino externo. Para gente como nosotros, buscamos el camino al éxito copiando a otros, pero Dios no nos ha permitido encontrar un camino al éxito porque hemos sido levantados para un propósito distinto en encontrar la voluntad de Dios y cumplirla.

Eso es el éxito, encontrar la voluntad de Dios y cumplirla (Juan 4:34). No solo iniciarla sino terminarla. Allí está el éxito. Si no estamos haciendo la voluntad de Dios, Él no nos permitirá ser exitosos. Somos un pueblo del Reino, llamados con un propósito único y la única manera de que seamos exitosos es que hagamos lo que Dios nos requiere hacer.

El Problema de Identidad Ahora.

Les estoy dando una de las razones principales por las que no hemos sido exitosos. Ha sido un problema de identidad. No sabemos quiénes somos ni sabemos por qué Dios nos ha levantado y nos comparamos a nosotros mismos con otros. Es un problema de identidad. Para dejar claro el punto, le doy gracias a Dios que solo hay un John Boney. No traten de compararme con nadie más –No soy nadie más, ni debo ser nadie más.

1 Tesalonicenses 5:12,13 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

Entonces la escritura dice, tienes que conocerme para saber quién me ha hecho Dios para ti. Esto es lo más importante en tu vida aparte de tu salvación. Lo principal no es lo que enseño, o qué dice mi doctrina para ver si estás de acuerdo con ella o no. La pregunta que debes responder en la presencia de Dios es quién soy yo para ti. Las escrituras se refieren a esto como discernir el Cuerpo de Cristo. Para algunos de ustedes es tomar la Santa Cena y pensar que necesitan ser cuidadosos en no comerla y beberla indignamente.

Pero vean en 1 Corintios 11:18 –hay entre vosotros divisiones, hay herejías entre vosotros – Y luego Pablo comienza a desempacar esta cosa. Cualquiera que come y bebe indignamente será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor, no discerniendo el cuerpo del Señor. Y esto es algo más que un mensaje sobre la Santa Cena.

Hay una razón por la que Dios usa esa analogía del cuerpo. ¿Sabes qué parte del cuerpo eres? ¿Sabes qué parte del cuerpo soy yo? Por eso muchos están débiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen –no discerniendo el cuerpo. Tú necesitas llegar a saber a quién Dios ha designado sobre ti porque tu propósito, tu función aquí en la tierra depende de eso. Para ti la eternidad depende de eso –de discernir el cuerpo del Señor y de saber y conocer a qué parte perteneces. O más bien –¿Dónde te ha puesto Dios?

El hijo pródigo así dejó la casa de su padre, y se fue y se unió a alguien más. Un cuerpo no es algo a lo cual te unas, sino algo donde has sido colocado por Dios. El temor de Dios necesita regresar a la iglesia para que la gente deje de unirse a cosas. Tu tipo de sangre, tu ADN determina a dónde perteneces. Después de la salvación la siguiente cosa más importante en tu vida es dónde te ha puesto Dios.

El Poder de la Alineación

La “alineación” es una ley del ámbito espiritual. Está intacto en el ámbito espiritual, un principio que está establecido en el ámbito espiritual.

(Col. 1:16-17) Todas las cosas fueron creadas por Dios. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra, tanto lo visible como lo invisible fue creado por Dios y para Dios. Los tronos son sillas de gobierno. Los dominios son señoríos, áreas de gobierno. Los principados son el gobierno inicial por el cual funcionan las cosas, un principio rector de cómo funcionan las cosas.

Las Potestades son Autoridades

Comienza con un trono y baja hasta una autoridad, que es lo que finalmente se necesita para mantener la tierra girando y funcionando. Nunca se puede tomar la autoridad. La autoridad siempre se da, y se te da por alguien que está sobre ti.
Aun Jesús dijo en Mateo 28:18 “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra”. La autoridad es dada, y la única persona que tiene autoridad es alguien que está bajo autoridad, y a quien se le ha dado la autoridad de operar por alguien encima de él. La autoridad no proviene de nada que tengas tú, sino que te tiene que ser dada por aquel que está sobre ti.
Aun Jesús cuando envió a sus discípulos en Lucas capítulo 9 les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, para curar enfermedades y para anunciar el Reino de Dios y para sanar a los enfermos, pero más atrás, en el capítulo 7 de Lucas, un cierto siervo de un centurión estaba enfermo y a punto de morir. Cuando escuchó acerca de Jesús y de los milagros le suplicó que viniera a sanar a su siervo, y le dijeron que este centurión daba dinero para el templo y que era digno de que su siervo fuera sanado, así que Jesús comenzó el viaje hacia su casa, pero luego el centurión le envió otro mensaje: “No soy digno de que entres a mi casa, pero solo di la palabra y será sanado”. No se consideró digno de que Jesús viniera a él personalmente, por eso solo le pidió que dijera la palabra y su siervo sería sanado. Luego dijo “Yo también soy hombre bajo autoridad” (no tienes ninguna autoridad a menos que tengas alguien debajo de ti). Tengo soldados debajo de mí, y digo a este ‘ve’ y va, y a este otro ‘ven’ y viene. Ese es un hombre en autoridad. Y se da la orden, y se obedece (esto es la evidencia de la autoridad). “Digo a mi siervo ‘haz esto’, y lo hace”. Esto simplemente maravilló a Jesús y dijo que no había visto tal fe ni aun entre el pueblo llamado Israel.

Nadie se llama “Israel” si no tiene una revelación de Dios, porque “Israel” no es el nombre de la raza de un pueblo. “Israel” es un título para un pueblo que tiene cierta relación con él. El nombre de ese hombre era Jacob, quien había tendo un encuentro con Dios, y Dios llamó a ese encuentro Israel.

Yo sé que popularmente decimos que significa “un príncipe de Dios”, pero una mejor traducción es:
Ish – Un hombre
Ra – Ver
El – Dios

En otras palabras, un hombre que ha visto a Dios en un encuentro. Nadie puede ser llamado correctamente Israel si no ha tenido un encuentro con Dios.
Para el tipo de autoridad que tenemos en esta estación… La autoridad tiene que estar bajo autoridad, tiene que haber una relación, un dar y tomar, porque no hay autoridad sin estar bajo autoridad. La autoridad fluye hacia abajo, no hacia arriba.

No es la voz de la gente. La autoridad fluye hacia abajo porque toda autoridad comienza con Dios.
Antes de que Dios creara al hombre creó los tronos, dominios, principados, y autoridades del ámbito invisible. Fueron creados por Él y para Él y estos son los principios por los cuales operan los principados y las potestades. Tanto el sacerdocio como el reinado operan bajo el mismo principio. El sacerdocio ministra a Dios. El reinado es la administración de la autoridad de Dios en el ámbito de la tierra, el mundo, y ambos operan bajo el mismo principio.

Dios es un Dios de orden. La autoridad es el orden de Dios, y funciona en Su orden o no funciona. Cualquier cosa fuera de la operación del orden de Dios es hechicería. El simple hecho de buscar tomar autoridad sobre cualquier cosa cuando esta no viene de Dios es hechicería. Buscar reemplazar la autoridad de Dios es hechicería porque toda autoridad viene de arriba. No hay autoridad sino la que es de Dios.

Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
Esto es blanco y negro, aquí no hay áreas grises. Toda autoridad proviene de Dios. Cualquier autoridad que no reconoce su supremacía es hechicería. Las autoridades que hay, todas han sido ordenadas por Dios.
Han sido ordenadas por Dios. En Levítico 16:32, para las reuniones aquí para la ordenación de sacerdotes hay dos palabras, “ungir” y “consagrar”.
La unción por sí misma no es suficiente, también tienes que estar consagrado.
Ungir a los sacerdotes y consagrar a los administradores. Consagrar es poner algo en tus manos. No es suficiente solamente estar ungido, sino que algo tiene que ponerse en tus manos.
Habacuc 3:3-4 Rayos brillantes salían de su mano. Poder está saliendo de su mano (Y allí estaba escondido su poder). Dios ha puesto algo en su mano.

La autoridad de Dios comienza con Dios y fluye hacia abajo. Es un fluido de vida que proviene de Dios. Una autoridad fluye por medio de una conexión. Cuando Dios habló a Moisés le dio instrucciones acerca de Josué, que pusiera sus manos sobre él para que recibiera una impartición de su autoridad, dando como resultado el desarrollo de una relación entre Josué y los hijos de Israel.

En Números 27:18-20 Moisés tuvo que poner sus manos sobre él para poner parte de su autoridad sobre él, para que la congregación pudiera ver que tenía su autoridad.
Deuteronomio 34:9 Ahora Josué el hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría porque Moisés había puesto sus manos en él. Así que los Israelitas le escucharon e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés.
Josué estaba lleno del espíritu de sabiduría. La unción no edifica la casa. La sabiduría edifica la casa. ¿De dónde sacó Josué la sabiduría? De la imposición de manos de Moisés, de modo que todo Israel unió a él e hizo como el Señor había mandado a Moisés.

Esta era la ley del poder de la alineación. Si tú quieres que fluyan la autoridad, la sabiduría y el poder de Dios, un hombre tiene que poner sus manos sobre ti, un hombre con el cual Dios te ha conectado. Es posible que tengas la unción, pero que no tengas la autoridad.

En Éxodo 17 Dios acababa de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto, habían cruzado el Mar Rojo, y habían entrado en Refidim. (Alguien alguna vez dijo que la evidencia del bautismo del Espíritu Santo son los problemas).

Versículo 8 – y ahora venía Amalec y peleó contra Israel en Refidim. ¿De dónde venía Amalec? No había problemas con él en Egipto.

Números 24:19-20 Una parábola – Amalec, el primero de las naciones; mas al fin perecerá para siempre. ¿De dónde venía Amalec?

Amalec era un principado pre-adánico que trataba de impedir que el pueblo de Dios cumpliera su propósito. Se puso nervioso cuando vio que Dios los liberó de la esclavitud de Egipto y buscó, y aun busca hasta este día destruirles.
No estás peleando contra carne ni sangre, sino contra principados que están desde el principio. El principio no fue con Adán. Ese fue un principio, no el principio. El principio fue antes de eso (uno de los principios) cuando Amalec se designó a sí mismo como enemigo de Dios para buscar obstaculizar al pueblo de Dios.
Jesús dijo “Yo edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Algunas veces tengo problemas con esa palabra “prevalecer”, porque “prevalecer” indica una batalla, pero significa que al final alguien habrá ganado la victoria el final de la batalla. Pregúntale a Jacob; él prevaleció, no tratando de huir de la batalla, sino tratando de obtener algo de la batalla.
Esto es importante. Amalec vino y peleo contra Israel. Israel no comenzó la batalla, sino Amalec. Nos estamos moviendo hacia territorios contra principados y potestades. Ellos quieren aferrarse al territorio que han poseído desde el principio; y ahora que ven que hay una amenaza a lo que poseen, comienzan la pelea. Los problemas no son con la gente, tal o cual persona, sino con los principados cuyo territorio has invadido.

Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros… Estamos en esta batalla para ganar. (Cuentan de un hombre en el gimnasio usando una camiseta – nunca te rindas, nunca retrocedas, nunca te caigas). Dios a menudo ha tenido que enviar ángeles para ministrarme y fortalecerme en la batalla porque estamos peleando contra principados y potestades por territorios que ellos han poseído.

Pero ¿cómo peleas contra Amalec?

Éxodo 17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. 9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.

Tuvo que ser que Moisés tuvo una revelación, porque no dice que Dios le haya dicho a Moisés.

Gracias a Dios por los hombres que reciben la instrucción de la autoridad. Algunas veces te piden explicaciones, y lo que ellos necesitan no es una explicación, sino obediencia. Y Josué peleó contra Amalec. No le dijo a Moisés, tú eres el hombre de Dios, tú tienes la unción, tú ve a pelear.

Dios ha designado algunos principados para que tú pelees contra ellos para que entrenes en la batalla, porque allí es donde el carácter de Dios se establece en ti. En la batalla. No me gusta una parte de la escritura porque no está de acuerdo con un poco de mi teología. Dios dice que tendrían guerra contra Amalec de generación en generación. ¿Por qué tenemos que estar peleando con Amalec de generación en generación? ¿Por qué simplemente Dios no lo aplasta en tierra? Él tiene todo el poder.

Porque en la batalla, si aprendes a escuchar la palabra del Señor, así es como creces. Aquí es donde vimos a Saul cambiar la palabra del Señor. Dios le había dicho que los aniquilara por completo, pero Saul no siguió la palabra del Señor, sino que ejerció su propio discernimiento. Saul tuvo la oportunidad de llegar a ser rey, Saul tuvo la oportunidad de establecerse, pero ese día la unción cambió aunque él permaneció en el trono, y un espíritu demoniaco lo relevó. Dios ha creado a Amalec para hacerte a ti. Hay un punto en el que Él te probará.

Creciendo en autoridad y en carácter

Éxodo 23:28 Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. 29 No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. 30 Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.

Es porque la liberación de la tierra depende de que tú crezcas en la autoridad y en el carácter de Dios. Algunos de ustedes hermanos están diciendo que no hay manera en que vayamos a superarlo, pero es Dios que está tratando de hacerte hombre. Y Dios dice: Yo pelearé contra Amalec. En cada generación los Amalecs comienzan a surgir para levantarse en contra del hombre de Dios. Tú debes vencer, particularmente en esta generación.

Josué hizo como Moisés le dijo y peleó con Amalec, y tanto Aarón como Hur fueron a la cumbre del monte. Cuando Moisés sostenía sus manos arriba Israel prevalecía, y cuando bajaba sus manos Amalec prevalecía.

Moisés ¿Qué rayos tiene que ver esto con tus manos? Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

¿De dónde provenía el poder para que Josué derrotara a Amalec? Mira hacia arriba en el monte, allá está un hombre con sus manos levantadas. En una de sus manos está una vara, y mientras esas manos estuvieron dando en el blanco, el poder de Dios fluyó a través de Moisés hacia Josué y hacia su pueblo en la batalla. Mientras sus manos estuvieron levantadas. Y Moisés llamó esto Jehová-Nisi. Esto no se trata de ti agarrando una bandera y ondeándola. Jehová-Nisi se trata de una “mano”.

Éxodo 17:16 (NIV) Él dijo: ‘Porque manos fueron levantadas contra el trono del Señor, el Señor tendrá guerra contra los Amalecitas de generación en genración’.

Moisés tenía sus manos levantadas. Sus manos estaban tocando el trono de Dios y la autoridad de Dios estaba fluyendo de Moisés a Josué y a los hijos de Israel que peleaban con Amalec, y mientras esa autoridad fluía hacia abajo, había una alineación con el trono de Dios (y Moisés fue uno designado por Dios para hacer contacto con el trono de Dios), Josué obtuvo la victoria. Josué estaba bajo su autoridad, obedeciendo a su palabra, Israel estaba a su vez bajo el mando de Josué, y había una cadena de mando por la cual fluía la autoridad de Dios.

Yo sé que la enseñanza popular es que todos tenemos autoridad sobre el enemigo. Quisiera que eso fuera verdad. Tu autoridad depende de tu alineación. Toda autoridad es de Dios y viene de Dios. Cuando tú estás en alineación y en obediencia porque hay una mano tocando el trono…

Anoche tuvimos un pequeño tiempo de adoración y ¿saben qué sucedió? Porque tanto con respecto al sacerdocio como con el reinado debe haber alineación para que funcionen. El sumo sacerdote toma la alabanza (Apo. 5) y la presenta ante Dios, y luego […] empieza a oler la fragancia, y el aroma y su presencia llena el lugar porque de repente hay una alineación con el ámbito espiritual, y la adoración llega a ser aceptable a los ojos de Dios.

Y lo mismo sucede con el enemigo. Esta es la ley del poder de la alineación. El Señor le dijo a Moisés “¿ves lo que está pasando aquí? – escríbelo en un libro y ensáyalo con Josué para que él sepa cómo voy a apagar a Amalec”. Tienes que saber cómo es que esto funciona para derrotar a Amalec. Un día Josué estaba sentado en el monte esperando a que Moisés regresara, pero Moisés no regresó. En vez de eso, Dios le Dijo: “Hey Josué, Moisés mi siervo ha muerto. Como estuve con Moisés así estaré contigo”.

No te apartarás a la derecha o a la izquierda, sino que la ley de Moisés no se apartará de tu boca. ¿Cuál ley? La ley del poder de la alineación, porque si tú la observas, ningún hombre te podrá hacer frente todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés así estaré contigo. Dios dice, en cada generación estaré en guerra contra Amalec. Yo levantaré a un hombre que conozca el poder de la alineación y tendré a Amalec tan tonto como para enfrentarlo en batalla. Josué, lo mismo que pasó con Moisés en el monte pasará contigo. Yo derrotaré a Amalec. No hay ningún principado, no hay nada que se pueda levantar en las puertas del infierno que pueda soportar el poder que fluye desde el trono. Ningún trono, ni dominio, ni principado, ni autoridad, no hay ningún Amalec que pueda resistir la autoridad de Dios.

Para algunos de ustedes, ¿saben cuál es su parte en esta batalla ahora mismo? Cantar y alabar. El resto de la batalla es del Señor.

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